Vas a la casa de Dios, y eso es lo más importante. Puedes venir como te sientas cómodo, con una vestimenta apropiada para un tiempo de respeto y encuentro espiritual (no bermudas, traje de baño u ropa similar). No necesitas saber nada ni cumplir ningún requisito. Aquí no medimos a las personas por su apariencia, sino por su corazón. Lo esencial es que te des la oportunidad de vivir una experiencia diferente, en un ambiente cercano, respetuoso y lleno de amor.